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San Rafael Arcángel, intercede por nosotros

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La figura del arcángel San Rafael (medicina de Dios), aparece en el libro de Tobías, (Antiguo Testamento), en el renglón de los Libros Históricos. El autor de Tobías expone un estilo narrativo en la interpretación, y nos hace ver que Dios es bueno y justo, y pone a prueba a los que le aman. Contiene catorce capítulos, el arcángel Rafael o Azarías, aparece en el capítulo 5, versículo 4.

Los protagonistas principales de la narración de esta historia son: Tobías, el arcángel San Rafael, y Tobit; y como secundarios: Sara, los padres de Tobías y de Sara, y el demonio. Tiene símbolos significativos como la hiel, el corazón y el hígado del pez.

El Vaticano II (1962-1965), obligó a la reforma litúrgica, por lo que, se decidieron juntar en una sola fecha (29 de septiembre), los tres arcángeles: San Miguel, San Gabriel y San Rafael. En muchos lugares se mantuvo la fiesta de San Rafael, el 24 de octubre, como es el caso del municipio de Tamboril, Villa Tapia, y otros pueblos.

Tobit, es un hombre bueno, justo y solidario. Mientras estaba recostado en la pared vencido por el cansancio, unos gorriones se posaron en las ramas de un árbol, justo debajo de Tobit, y dejaron caer excrementos calientes en los ojos del hombre bueno, y honrado Tobit. Batalló con mil remedios, pero se fue quedando ciego.

Tobit, necesita a un israelita de absoluta confianza, que acompañase a su hijo hasta Media. Al salir, Tobías encuentra un hombre que conoce a Media, no sin antes ser interrogado por Tobit, respondiéndole el ángel: “Soy Azarías, hijo de Ananías, uno de tus hermanos”. Esa respuesta convenció a Tobit, permitiendo que su hijo fue acompañado por el Ángel Rafael, que revelará su identidad cuando termine su misión, que consiste en tres propósitos: liberar a Sara, casada siete veces, y por desgracia, viuda la misma noche, los hombres ya le tenían miedo; segundo, curar a Tobit de la ceguera y tercero, vencer al demonio.

Mientras se lavaba los pies en el río, un enorme pez intentó agredir a Tobías, éste gritó, el ángel se acerca, y le dice: “agarra el pez, no le sueltes”. Este pescado contenía la curación de la ceguera de su progenitor.

Siguen la travesía, y Rafael le comunica que deben descansar en la casa de Ragüel, la madre de Sara, y la describe como es una mujer, valiente, inteligente y hermosa. Estas cualidades llenaron el corazón de Tobías.

Y así acontece, al casarse, antes de dormir con ella, toma el hígado y el corazón del pescado, y coloca sobre las brasas. El olor del pescado no dejó acercar al demonio.

Tobías, decide retornar a la casa paterna. Al llegar su madre salió corriendo, lo abrazó y lloró. Tobit se acercó como pudo a su hijo, éste lo abraza, le unta la hiel en los ojos, sopla, y le dice: “ten confianza, padre”, y Tobit, recupera la vista.

Que San Rafael, cure de la ceguera del pueblo dominicano, y expulse los demonios del egoísmo, del individualismo, y de la indiferencia.

Felipe de Js. Colón 

El autor es, Juez del Tribunal Eclesiástico.