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La honestidad en el matrimonio y la sociedad

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La honestidad, es el valor que nos ofrece el itinerario de evangelización que nos ofrece el Tercer Plan de Pastoral de la Iglesia Católica en la República Dominicana.

La honestidad, es un valor humano que significa, correspondencia entre lo que sentimos o pensamos y lo que hacemos. Es un fuerte impulso que nos obliga a dar lo que tenemos, de acuerdo con la verdad objetiva y la justicia. 

Varios ejemplos pueden ilustrar esta definición. Si por ejemplo vives una relación de noviazgo, pero descubres que no amas a tu pareja, es honesto decirle que han de terminar la relación, pues no la amas, tu acción es sincera, y corresponde a lo que siente tu corazón, pretender avanzar ese tipo de relación movido por otros intereses, es deshonestidad, y abuso de confianza.

No se espera que los esposos se separen, por vanos motivos, pues se supone que al casarse lo hicieron movidos por el amor sincero. Prometieron amor eterno, perseverar en el amor, la alegría y la fidelidad. Dijeron que iban a estar juntos en las buenas y en las malas, en la salud y la enfermedad. La cultura divorcista está afectando a muchos matrimonios. Hemos de ser honestos y admitir que la raíz del problema, reside en una personalidad no madura, al menos para asumir con libertad interior el matrimonio.

En el ámbito de la vida pastoral de una parroquia, hemos de decir, que si asumes una tarea pastoral, pero otras cosas impiden dar calidad al compromiso asumido, puedes hablar con el Responsable, y comunicarle que lo sientes mucho, pero que no puedes, es un gesto de honestidad. 

También este valor penetra en la esfera de los bienes materiales, cuando nos prestan dinero u objetos, devolverlos es un gesto de honestidad. 

Cuando redactamos un trabajo escolar, tesis o un monográfico, nunca hemos de caer en el error de plagiar, sino que hemos de ser originales, quien copia el esfuerzo del otro, cae en la deshonestidad.

Finalmente esta una de las esferas más delicada, el Estado Dominicano. La cultura de la corrupción no es un secreto para nadie, es un secreto muy sonoro. Cada instancia estatal y municipal esta en el deber de combatirla, en erradicar la práctica corrupta, que tanta pobreza ha generado. El dinero del erario público es para las inversiones sociales, nunca es para llevarlos a las arcas privadas de ninguna persona que se presta para ser testaferro. El corrupto es insaciable, y mientras más tiene, mas quiere.

Tratemos de ser honestos con nuestros sentimientos y con el dinero ajeno. Evitemos caer en la hipocresía. Ser sinceros con los demás contribuyen a crecer en la confianza. Nuestros hogares necesitan cada día desarrollar esta cualidad: LA HONESTIDAD.

Felipe de Js. Colón |