Inicio Noticias Monseñor Alejo, Obispo electo de San Juan de la Maguana

Monseñor Alejo, Obispo electo de San Juan de la Maguana

19

El pasado 7 de noviembre del año 2020, el papa Francisco, ha nombrado al  presbítero Tomás Alejo Concepción,  como nuevo obispo de la Diócesis de San Juan de la Maguana, sucede en el oficio al dinámico obispo Monseñor José Dolores Grullón Estrella.

Monseñor Tomás, nació en el municipio de Villa Tapia,  provincia Hermanas Mirabal,  en el verano del 15 de junio de 1963. Son sus padres: Confesor Alejo y María Higinia Concepción. Recibió el sacramento del bautismo en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, Sabaneta y el sacramento del Orden Sacerdotal, por imposición de manos de Monseñor Antonio Camilo González, el 7 de agosto de 1993, en Villa Tapia.

La Iglesia tiene en su praxis canónica,  que todo Obispo al  cumplir 75 años de edad, presente la renuncia de su oficio al Sumo Pontífice, el cual proveerá ponderando todas las circunstancias nombrando uno nuevo, para que no cese la tarea de regir la acción pastoral, santificar a los fieles con los sacramentos y enseñar con la Palabra de Dios y con la vida al pueblo santo de Dios  (Cf., cc 401§1 y 375§ 1).

La Diócesis de San Juan de la Maguana fue creada, mediante la Bula “Summopere Laetantes””, el 21 de noviembre de 1969, por el Papa Paolo VI, antes fue instituida “Prelatura Nullius”, por el  papa Pío XII. Está compuesta por tres provincias: San Juan de la Maguana, Elías Piña y Azua de Compostela. Han pastoreado la Iglesia particular, del Granero del sur: Monseñor Tomás  Francisco Reilly (1954-1977), Monseñor Ronald Gerard Connors (1977-1991), Monseñor José Dolores Grullón Estrella (1991-2020).

Quien es designado en el oficio de Obispo, debe gozar de algunas facultades para que pueda llevar adelante los retos y desafíos que constituye hoy ser pastor de una Iglesia local. De ahí que el Código de Derecho Canónico, en el canon 378§ 1, establece las cualidades que han de adornar a la persona elegida. Se requiere para la idoneidad del candidato al episcopado que el elegido sea: ”Insigne por la firmeza de su fe, buenas costumbres, de buena fama,  piedad, celo por las almas, sabiduría, prudencia y virtudes humanas, y dotado de las demás cualidades que le hacen apto para ejercer el oficio de que se trata.

Es indiscutible que la formación y experiencia pastoral son dos elementos esenciales, que dan autoridad  de quien ha sido elegido Obispo. El presbítero Tomás Alejo, recibió su formación sacerdotal en el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, allí cursó los  estudios de Filosofía y Ciencias Religiosas. Más tarde realizó una especialidad en Educación, diplomado en Gerencia Pastoral y estudios de Misionología. Ha prestado sus servicios pastorales, tanto de párroco como de vicario parroquial,  en La Vega, Jarabacoa, Salcedo, y últimamente en la parroquia Nuestra Señora de Fátima, Bonao.

Monseñor Alejo Concepción,  hereda pastoralmente  una Iglesia dinámica, pues los casi 20 años de intenso trabajo pastoral, de su predecesor, Monseñor Grullón Estrella,  reflejan un nuevo rostro eclesial, un nuevo tipo de Iglesia. Continuar la labor del anterior Obispo y encarar los nuevos desafíos pastorales, será parte del programa pastoral del Obispo electo.

Su lema episcopal  reza así: Contemplación, Comunión y Misión. Podemos afirmar que las tres palabras elegidas reflejan en el obispo electo, en síntesis  su  cultivada espiritualidad  y su recorrido pastoral.

Conozco a Monseñor Alejo desde el año de 1986, cuando coincidimos en la formación recibida en el Seminario Santo Tomás de Aquino. Puedo decir de él, que un hombre de fe,  devoto a la Virgen María, de profunda espiritualidad, entregado a sus labores pastorales, acogedor, responsable y vive con alegría su vocación.

El sábado 16 de enero, del año en curso, a las diez horas local, en la UASD, recibirá la Consagración Episcopal, por imposición de manos del señor nuncio,  Ghaleb Moussa Abdalla Bader.  Les invito a rezar, para que Monseñor Alejo, realice allí la voluntad de Dios. Felicitamos al elegido y nos alegramos  de la misión confiada.

Felipe de Js. Colón