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El cardenal Aguiar consagró America Latina y el Caribe a la Virgen de Guadalupe

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En el día de ayer, Domingo de Resurrección, se realizó la Consagración de América Latina y El Caribe a Nuestra Señora de Guadalupe, Emperatriz de América, para pedirle por la salud del mundo y el fin de la pandemia del COVID-19.

La ceremonia, celebrada en la Basílica de Guadalupe, fue presidida por el cardenal y arzobispo primado de México, S.E.R. Carlos Aguiar Retes, quien estuvo acompañado del Nuncio de Su Santidad en México, Mons. Franco Coppola y diversos obispos y sacerdotes.

El acto fue a puerta cerrada, siendo retransmitido por las redes sociales y diversos medios de comunicación.

Tras la celebración de la Misa, el cardenal Aguiar pronunció las siguientes palabras de consagración:

Santísima Virgen María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive, en estos momentos, como Juan Diego, sintiéndonos «pequeños» y frágiles ante la enfermedad y el dolor, te elevamos nuestra oración y nos consagramos a ti.

Te consagramos nuestros pueblos, especialmente a tus hijos más vulnerables: los ancianos, los niños, los enfermos, los indígenas, los migrantes, los que no tienen hogar, los privados de su libertad.

Acudimos a tu inmaculado Corazón e imploramos tu intercesión: alcánzanos de Tu Hijo la salud y la esperanza. Que nuestro temor se transforme en alegría; que en medio de la tormenta Tu Hijo Jesús sea para nosotros fortaleza y serenidad; que nuestro Señor levante su mano poderosa y detenga el avance de esta pandemia.

Santísima Virgen María, «Madre de Dios y Madre de América Latina y del Caribe, Estrella de la evangelización renovada, primera discípula y gran misionera de nuestros pueblos«, sé fortaleza de los moribundos y consuelo de quienes los lloran; sé caricia maternal que conforta a los enfermos; y para todos nosotros, Madre, sé presencia y ternura en cuyos brazos todos encontremos seguridad.

De tu mano, permanezcamos firmes e inconmovibles en Jesús, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.