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No temas ante la tempestad

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“Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aún los vientos y el mar le obedecen?” Mateo 8:23-27

El Mar de Galilea está aproximadamente a 210 metros por debajo del nivel del mar. Al N, el Monte Hermón se alza a 2,804 metros y desde mayo a octubre fuertes vientos golpean a través de los estrechos desfiladeros circundantes de este valle, causando tormentas extremadamente súbitas y violentas.

Partiendo de esta realidad, era obvio que los discípulos ante tal viento y oleaje, y el violento movimiento de la barca creyeran que iban a morir. Sin embargo, esta tempestad, permitió que los discípulos presenciaran la reprensión de Jesús a los vientos y al mar, y conocieran Su autoridad como Hijo de Dios (naturaleza), una prueba irrefutable de su deidad; autoridad que más tarde sería delegada a ellos mismos y a todos los que en Él creyeran. Por tanto, en medio de cualquier tempestad céntrese en el autor y consumador de la fe, Jesucristo, quien no nos dejará naufragar. Recuerde que Él traerá vida y bonanza, donde experimentaremos calma y tranquilidad en medio de las fuertes tempestades.

En varios pasajes de la Biblia, Jesús hace mención de la expresión “hombres de poca fe”. En Mateo 6:30, el texto hace referencia acerca del afán y la ansiedad, exhortándonos a que no nos afanemos por la vida, por lo que habremos de comer o de beber o de vestir, porque Él tiene cuidado de nosotros, y no solo en estos aspectos, sino también, en todo lo que preserve nuestras vidas dentro de Su propósito. Qué decir de Pedro, cuando comenzó a caminar sobre las aguas y luego dudó y se hundió, y Jesús le dijo: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” Mateo 14:31. Enseñanza que nos invita a caminar en la Palabra sin dudar y a no temer.

Así como los discípulos tuvieron sus vivencias hasta ser afirmados en la fe, así nosotros en cada prueba y circunstancia de la vida lo somos, hasta que lleguemos a la estatura del Varón perfecto. Por tanto, seamos diligente en estudiar la Biblia, en escudriñar la Palabra y permitirle al Espíritu Santo que nos guíe, para que no seamos ignorantes de las bendiciones que ya nos han sido dadas. No hay que estar afanados ni con temor de lo que sucederá, el Señor tiene cuidado de nosotros, y por más que nos afanemos, los eventos seguirán su curso, pero los que hemos decido creerle al Señor nada nos moverá. No corramos con lo que dice el mundo. Quien nos gobierna es Cristo, y es en Su paz que tendremos paz.

El pueblo de Israel duró 40 años en el desierto, y Dios tuvo cuidado de ellos en todo tiempo, les proveyó de lo inimaginable. Dios siempre tiene cuidado de sus hijos. El Salmo 91 es una promesa; y solo por citar dicen los versículos 10-11 “No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.”

Estemos confiados que Dios tiene el control ante todo lo que se aproxima, solo cuidemos de habitar bajo la sombra del Omnipotente Dios, y de andar en Su voluntad. El Espíritu que nos habita es que nos da poder, amor y dominio propio, para creer, confiar y estar firma ante las tempestades. Venga lo que venga, y surja lo que surja a nivel mundial, recordemos que nuestra ciudadanía no es de este mundo, por tanto, hay un protocolo de protección divina que el Padre ha provisto para todo aquellos que confían en Él.

Ojo, no todo lo que se manifiesta como profecía es. Los eventos de Dios vienen encriptados donde él dará a su eklessia la contraseña y la clave para interpretarlos. Otro detalle es que, están direccionados a Su propósito eterno, es decir, conllevan una cadena de eventos en un cumplimiento profético, donde se evidenciará lo sobre natural de Dios teniendo Él el control absoluto.

Cuando vino la plaga de los primogénitos en Egipto, el pueblo de Israel residía allí, pero Dios le dio orden a Moisés de informar al pueblo de Israel de matar y comer un cordero por familia, y de que tomen la sangre para ponerla en los dos postes y en el dintel de las casas en las que han de comer el cordero (Éxodo 12:7-8). “Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.” V. 13

Ese cordero representaba a Cristo, el primogénito del Padre, y la sangre el sacrificio en la cruz del Calvario que nos limpia, nos liberta, nos preservas y consagra. Por tanto, estando en Cristo, no necesitamos este ritual, basta con tenerlo a Él en nuestras vidas, Él es el Cristo de gloria, quien nos habita y nos guarda. Este cuadro del cordero y la sangre en los dinteles nos habla de la liberación eterna. “Y tomando una copa, después de dar gracias, se {la} dio a ellos, y todos bebieron de ella. Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos.” Marcos 14:23-24

Dice la Palabra que en el mundo tendremos aflicción, pero que confiemos porque Jesucristo venció al mundo. Dios diseñó nuestro final, por tanto, no temamos solo confiemos y esperemos, nosotros somos parte de Su propósito eterno. ¡Qué bendición! ¡Gocémonos en medio de las pruebas y tempestades, porque grande es Su galardón si confiamos en Él!

Maricela Ortiz