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Beatifican a sacerdote conocido por prodigios y su lucha por los más pobres

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El Cardenal Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, presidió este sábado 23 de noviembre la Misa de beatificación del sacerdote Donizetti Tavares de Lima en la localidad de Tambaú en el estado de Sao Paulo (Brasil).

El nuevo beato fue “una figura ejemplar de sacerdote, completa desde el punto de vista humano, espiritual y social, que se distinguió por vivir la plenitud del Evangelio”, dijo el Cardenal en la Misa a la que asistieron decenas de miles de fieles.

Tras señalar que el P. Donizetti es un ejemplo de cómo se debe ayudar a los más necesitados y que también puede ser considerado ejemplar por los seminaristas, el Cardenal resaltó la importancia que el sacerdote dio a la doctrina social de la Iglesia en su ministerio.

“Como párroco nunca dejó de ayudar a su gente y nadie estaba excluido de su atención” ya que en todas “las criaturas que sufrían vio el rostro de Cristo”, resaltó el Cardenal italiano.

“¿Dónde encontró tanta energía para vivir una misión tan vasta y extraordinaria? Antes que nada en la oración. Los testimonios refieren que rezaba mucho, celebraba la Misa con fervor y se ponía frecuentemente en oración ante el Santísimo Sacramento”, explicó el Purpurado.

Además de eso, el P. Donizetti “tenía un gran devoción filial a la Virgen María, venerada como Nuestra Señora de Aparecida (en Brasil). Ante las gracias y ayudas celestes que obtenía con su oración, solía decir: ‘No soy nadie, pero lo que obtengo viene de Dios, a través de Nuestra Señora’”.

“Fue a través de su intensa vida interior, de su relación íntima con Jesús que surgió el heroísmo siempre demostrado en su entrega a los hermanos, también aceptando la persecución al defender el derecho y la justicia”, enfrentando “las pruebas cotidianas con calma, serenidad y abandono a la divina voluntad”, continuó el prefecto.

Al final de la Misa, el Obispo de São João da Boa Vista, Mons. Antônio Emídio Vilar, agradeció por la beatificación del sacerdote y afirmó que “si para sus devotos el P. Donizetti fue siempre considerado santo, hoy llegó el día tan esperado en el que la propia jerarquía de la Iglesia confirma y declara oficialmente la santidad del Beato Donizetti”.

“El P. Donizetti fue un apóstol de la acogida, un verdadero pastor con sus ovejas que nos dejó un ejemplo de la cultura del encuentro y de una Iglesia en salida que tanto nos pide el Papa Francisco”, resaltó el Obispo.

Breve biografía del P. Donizetti Tavares

Hijo de un abogado y una profesora, nació el 3 de enero de 1882 en el Estado de San Paulo. Ingresó al seminario diocesano a los 12 años, y tres años más tarde se trasladó al Colegio Mons. Giovanni Soares, aunque más tarde regresaría al seminario. Realizó estudios en la Facultad de Derecho y, posteriormente, de filosofía y teología para el sacerdocio.

Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1908 y se incardinó en la diócesis de Pouso Alegre, donde desempeñó su labor pastoral en la Parroquia de San Gaetano.

Después pasó a la diócesis de Campinas y fue vicario en Jaguray. En 1909 fue nombrado párroco en Vargem Grande do Soul, en la diócesis de Ribeirão Preto.

Como párroco destacó por su intensa labor pastoral, enseñando el evangelio junto con una fuerte dimensión social.

Se destacó por su defensa de los pobres y de los trabajadores víctimas de la explotación laboral. Por ese motivo, los ricos lo acusaron injustamente de ser comunista.

Por el contrario, su misión estaba profundamente arraigada en el Evangelio y defendió que se inspiraba en Nuestra Señora de Aparecida al realizar su trabajo pastoral.

Construyó la iglesia parroquial y dos capillas dedicadas a Nuestra Señora de Aparecida y a San Benedicto. En 1926 recibió el nombramiento de párroco de San Antonio en Tambaú, donde viviría hasta el final de sus días.

Además, otro rasgo de su trabajo evangelizador fue su compromiso con una enseñanza de la religión alejada de actitudes idolátricas o sincréticas cuando vio que se estaba desarrollando en su comunidad una religiosidad popular alejada del Evangelio.

Fue el párroco de todos, compartía los problemas de la gente. Compró terrenos y casas para quien no tenía nada.

Probablemente uno de los primeros prodigios que realizó y por los cuales se conoce ocurrió en 1927 cuando una lluvia torrencial amenazaba la cancelación de una procesión de una imagen de Nossa Senhora Aparecida, pero la tormenta se calmó cuando él mismo decidió dirigir la procesión.

Este y otros prodigios le ganaron la fama de santo y suscitaron una serie de peregrinaciones para verlo y pedir su bendición. Muchos funcionarios, incluido el presidente Gétulio Vargas, lo buscaron para pedirle consejo.

El 30 de mayo de 1955, por orden del obispo de entonces, el P. Donizetti dio su última bendición pública a las multitudes reunidas fuera de su parroquia. Ese día volaron aviones sobre la multitud y arrojaron pétalos de rosa.

Obedeciendo al mandato de su obispo se dedicó solamente a su oficio de párroco y dejó de referirse a los prodigios o milagros de los que era testigo. Murió santamente en Tambaú el 16 de junio de 1961.

Su tumba es ahora un lugar de peregrinaciones.