Inicio Carta del director Transcurren los siglos y nada cambia para los menos afortunados.

Transcurren los siglos y nada cambia para los menos afortunados.

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Hoy dejamos plasmada nuestra opinión con relación a las concepciones sociales y políticas de siglos anteriores, pero que se mantienen vigentes en estos precisos momentos. No podemos olvidar el nacimiento y el desarrollo de las relaciones capitalistas en los países avanzados de Europa occidental que trajeron el aumento de la presión de los terratenientes sobre los campesinos. Por ejemplo en Inglaterra, en relación con el desarrollo de la industria textil se operó la expropiación violenta de los campesinos, quienes separados de los productores, se empobrecieron y fueron objeto de grandes calamidades.. Esta fue también la suerte que corrieron los trabajadores de la Industria. El Estado absolutista mediante legislación a su favor obligaba a trabajar por un salario misérrimo. Estos cuadros de la penurias de los trabajadores en los siglos XVI Y XVII despertaron, entre los mejores hombres de esa época el pensamiento del valor nocivo de la propiedad privada sobre los medios de producción de la posibilidad de transformar radicalmente el régimen social, así como los planos de construcción de una sociedad socialista.. Entre sus defensores podemos mencionar por Inglaterra a Tomás Moro y por Italia a Tomás Campanella. Ambos son responsables de un valioso documento histórico que sirve de testimonio de la implacable explotación de las masas, durante la etapa de la acumulación primitiva del capital y, al mismo tiempo, ofrece una de las primeras exposiciones de las ideas del socialismo en la historia del pensamiento social. Lo penoso de esto es, que todos los esfuerzos y sacrificios de los hombres y mujeres no han logrado evitar que los trabajadores y campesinos dejen ser víctimas de sectores que lo oprimen sin compasión