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Gran dolor del Papa por el papá y la niña fallecidos en el Río Grande

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Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano

“Inmensa tristeza” es lo que sintió el Papa al ver “la imagen del papá y de su hijita ahogados en el Río Grande mientras intentaban cruzar la frontera entre México y Estados Unidos”: así lo informa el Director interino de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti. El Papa – agregó Gisotti – está profundamente entristecido por su muerte, reza por ellos y por todos los migrantes que perdieron la vida tratando de escapar de la guerra y la miseria”.

Angie Valeria como Aylan

Los shorts de Angie Valeria son del mismo color que la camisa de Aylan. No es sólo el color rojo que vincula a estas pequeñas vidas rotas y acariciadas en los últimos momentos por el agua; detrás de ellas está el deseo de los padres de ofrecerles un futuro diferente; el drama de la inmigración que se lleva a cabo desde hace ya demasiado tiempo y que el Papa Francisco no deja de denunciar, tratando cada vez de evidenciar las fatigas y la desesperación de los hombres y mujeres que se escapan en búsqueda de una oportunidad. El 2 de septiembre de 2015, la imagen de Aylan Kurdi, el niño ahogado encontrado en la playa turca de Bodrum, causó emoción e indignación. Y se prueban los mismos sentimientos por Angie Valeria, de 2 años de edad, fallecida con su papá Oscar.

Escapando de El Salvador

Oscar Alberto Martínez, según la reconstrucción de la periodista Julia Le Duc, que tomó la foto publicada después en el periódico mexicano La Jornada, había estado esperando asilo durante dos años, lo había pedido a las autoridades estadounidenses. El domingo, junto con la niña y su esposa Tania Vanessa Ávalos, emprende el viaje. Quiere cruzar el río y entrar en Brownsville, Texas. Oscar y Angie Valeria logran llegar a la orilla pero Vanessa se queda atrás, entonces él trata de volver a buscarla, después de dejar a la niña en la orilla pero la pequeña se lanza al agua para seguir a su padre. La corriente los arrastra y arrebata sus sueños, esperanzas y planes de futuro ante los ojos de una madre que, desde la otra orilla, observa inerme y se queda con el corazón roto.

Un viaje demasiado arriesgado

Los cuerpos serán repatriados en los próximos días, mientras que el Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador ha instado a no arriesgarse a un viaje tan difícil. Otras cuatro personas fueron encontradas muertas cerca del Río Grande: una mujer joven, dos niños y un bebé recién nacido. Las autoridades afirman que las víctimas probablemente murieron por deshidratación y exposición al calor excesivo.

Una crisis con rostros, historias, nombres y familias

En febrero de 2016, el Papa Francisco celebró una Misa en Ciudad Juárez, en la frontera entre México y Estados Unidos, con los fieles de uno y otro lado del muro que los divide. Luego, en su homilía, el Papa recordó que no se puede “negar la crisis humanitaria que en los últimos años ha significado la migración de miles de personas, ya sea por tren, por carretera e incluso a pie, atravesando cientos de kilómetros por montañas, desiertos, caminos inhóspitos. Esta tragedia humana que representa la migración forzada hoy en día es un fenómeno global. Esta crisis, que se puede medir en cifras, nosotros queremos medirla por nombres, por historias, por familias. Son hermanos y hermanas que salen expulsados por la pobreza y la violencia, por el narcotráfico y el crimen organizado”. Francisco pidió orar por “el don de la conversión, el don de las lágrimas”. “¡No más muerte ni explotación! Siempre hay tiempo de cambiar, siempre hay una salida y siempre hay una oportunidad, siempre hay tiempo de implorar la misericordia del Padre” – concluyó.