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Fallece el cardenal Elio Segreccia, defensor de la vida y voz católica contra la cultura de la muerte

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El cardenal Elio Sgreccia, presidente emérito de la Pontificia Academia para la Vida y miembro honorario de la misma, ha fallecido esta mañana en Roma a los 90 años de edad.

El cardenal Sgreccia, experto en bioética, defendió siempre la postura de la Iglesia Católica ante los avances de la cultura de la muerte y la instrumentalización del ser humano. En 1999, por ejemplo, advirtió contra el negocio de los «niños a la carta», rechazando la manipulación genética de los embriones.

También se mostró contrario al uso de bebés medicamentos, es decir, la concepción artificialmente a niños con el objeto de poder ser «usados» para curar a hermanos mayores, como ocurrió en Sevilla.

Siempre sostuvo que «la defensa de la vida no es un precepto religioso, sino un derecho inviolable», y advirtió contra la deriva terrible que sufriría Occidentedebido al avance de las leyes de eutanasia.

En su última intervención pública, condenó el totalitarismo del estado moderno al ordenar la muerte del pequeño Alfie Evans contra la voluntad de sus padres.

Biografía

Nació el 6 de junio de 1928 en la localidad italiana de Nidastore di Arcevia, por lo que mañana habría cumplido 91 años. Su familia, de origen humilde, estaba formada por agricultores de vida sencilla y devota.

El Cardenal Sgreccia era el menor de seis hermanos. Debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, tuvo que aplazar su ingreso en el seminario menor de Fossombrone. Ante las dificultades, se orientó a los trabajos del campo ayudando a su familia, para lo cual comenzó a formarse en una escuela de formación profesional.

Por fin, pudo ingresar en el seminario y se ordenó sacerdote el 29 de junio de 1952. Su primer encargo pastoral fue el de asistente espiritual de los chicos de Acción Católica. Posteriormente, fue nombrado vicerrector en el seminario regional de Fano.

Obtuvo la laurea en Letras Clásicas en las Universidad de Bolonia y fue nombrado rector del Pontificio Seminario de Fano. Luego lo trasladaron a Ancona. En 1972 solicitó el regreso a la Diócesis de Fossombrone.

En noviembre de 1973 le piden que se encargue del servicio pastoral de profesores y alumnos de la Facultad de Medicina y Cirugía de la sede romana de la Universidad Católica del Sacro Cuore.

A partir de 1983 la Universidad Católica le pide que de clases de cuestiones éticas en biomedicina. Desde 1985 fue director del Centro de Bioética y, a partir de 1992, fue director del Instituto de Bioética creado en la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad Católica del Sacro Cuore en Roma.

Desde ese nombramiento, se convierte en un experto en problemas éticos de la medicina. Así, la Secretaría de Estado del Vaticano lo envió a colaborar con varios organismos europeos sobre la materia. En los años 80 fue observador de la Santa Sede en el Comité ético del Consejo de Europa. De 1990 a 2006 fue miembro del Comité Nacional Italiano para la Bioética.

Autor de una amplia bibliografía, entre sus obras destaca el «Manual de bioética», para médicos y biólogos, traducido al francés, español, portugués, inglés, ruso, rumano, búlgaro, ucraniano, árabe y coreano.

El 6 de enero de 1993 fue ordenado Obispo de Zama por Juan Pablo II. El año anterior, había asumido el cargo de secretario del Pontificio Consejo para la Familia, función que desempeñó hasta los primeros meses de 1996, cuando comenzó a dedicarse a tiempo completo a la oficina del vicepresidente de la Pontificia Academia para la Vida. El 3 de enero de 2005 fue nombrado presidente de la Pontificia Academia para la Vida hasta 2008.

Fue creado Cardenal por Benedicto XVI en el Consistorio del 20 de noviembre de 2010.