“Solo Dios es santo y santifica”

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Con el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, hemos iniciado la Semana Santa, pero ¿quién determina que esta semana sea santa?, Dios, solo Dios es santo en sí mismo y puede santificar, hacer que una acción, un día, una semana, un acontecimiento, una persona sea santa.

El origen de la santidad de esta semana, es la conmemoración, el memorial, la actualización, que no es solo hacer memoria de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. En estos días hace más de dos mil años, el hijo de Dios, Jesús, quien se despojó de su condición divina y asumió la nuestra humana, pasando por uno de tantos, asumió las consecuencia de una vida según la voluntad de Dios, en obediencia y pasó haciendo el bien a todos, en especial a los excluidos, pobres y marginados de la sociedad; curando toda enfermedad y dolencia, liberando de toda esclavitud, devolviendo la vista a los ciegos, el oír a los sordos, caminar a los paralíticos resucitar a los muertos.

Esas acciones de bondad y servicio no agradaron a los que tenían el poder económico, social, político y religioso, por eso las estructuras de poder se aliaron para asesinar al maestro, al carpintero de Nazaret.

El Padre Dios, podía haberlo salvado de la cruz y liberarlo de la muerte humana, sin embargo, no lo hizo, porque tenía algo mejor para él, resucitarlo y sentarlo a su derecha a ocupar el puesto que siempre ha ocupado, junto a él, y al Espíritu Santo, comunidad trinitaria de amor. Era necesario morir humanamente para vencer al último enemigo, la muerte, y venciéndola, demostrar que somos libres y que también nosotros resucitaremos y viviremos con él para siempre. Todo bautizado muriendo a su condición pecadora, viviendo en conversión continua y reconociendo a Jesús como su único salvador, haciendo las obras del bien, vivirá para siempre. Dice la Palabra de Dios en Hebreos 12,14  “…sin santidad nadie verá al Señor”, y  en 1Pedro 1,15-16 “sean santos como vuestro padre Dios es santo”. La santidad es definida como: estar separado, consagrado por Dios, ya que solo él, es santo en sí mismo, y puede hacernos santos a nosotros sus hijos; pero no crean que es ser angélicos, o realizar obras extraordinarias. El camino de santidad es una experiencia de victoria, de seguimiento fiel y amoroso a Jesucristo, es Dios quien nos hace santos, nos consagra, nos purifica y nos conduce por el sendero de la bondad, el amor, el servicio y la pureza.

Para vivir este camino hay muchas recomendaciones pero las más importantes son: buscar a Dios con toda el alma, servirle de corazón, vivir en el temor de Dios, leer su palabra y ponerla en práctica, participar en la vida de la comunidad, purificarse con el sacramento de la reconciliación, vivir en el perdón y en la gracia de Dios, participar en los sacramentos y hacer el bien en toda ocasión.

Dios nos conceda vivir estos días santos, buscando al Señor mientras se le encuentra, participando en los actos litúrgicos y religiosos, leyendo y meditando la Palabra de Dios, compartiendo en familia y en comunidad; sobre todo santificando estos días con  un comportamiento digno de Dios, porque Dios, envió a su único hijo al mundo para salvarlo, para  que todo aquel que crea en él, viva y tenga vida eterna. No dejemos pasar esta gran oportunidad.

Hna. Alicia Galíndez

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