¡Queremos paz!

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Es difícil ocultar lo consternada que me siento, frente a los asesinatos ocurridos en estos últimos días. Personas conocidas de la Iglesia, los dos colegas locutores y otras personas cercanas a la comunidad, y digo ¡ya basta!, queremos paz, no podemos seguir así, tenemos que unirnos para hacer algo más por nuestra comunidad y presionar a las autoridades para que hagan algo eficiente ya, no más silencio, llanto y dolor.

Desde lo más profundo de nuestros corazones queremos la paz, nuestro entorno se está oscureciendo y muchos se sienten desanimados e infelices con este clima de violencia que se está generando, y duele no escuchar de parte de las autoridades un pronunciamiento responsable con un plan de acción frente a la delincuencia, inseguridad, robos y asesinatos que se suceden a nuestro alrededor, la comunidad se siente indefensa.

Queremos una cultura de paz y no basta con que la promuevan las instituciones religiosas como la Iglesia Católica, universitarias,  con las cátedras de paz iniciadas en diversos institutos educativos, que son grandes pasos, queremos además de los  pronunciamientos de organizaciones privadas a favor de la vida, que se pronuncien los organismo gubernamentales que están para cuidar y proteger a los ciudadanos y velar porque haya paz en nuestro país.

No queremos despertarnos cada mañana para constatar que las páginas de sucesos son las que tienen más contenido noticioso, y enterarnos con tristeza de que un ser amado, conocido, vecino, compañero de trabajo, ha sido asesinado… y es que ya no estamos seguros ni en la propia casa, ni siquiera en los templos, incluso allí te atracan, y las autoridades… bien gracias.

Es que no le duelen las personas y no les preocupa la ola de violencia que se está generando a nivel nacional y sobre todo en nuestra ciudad de Santiago, por Dios, queremos Paz, la Paz de Jesús, el “Shalom” en hebrero, que significa paz, integridad, seguridad, bienestar, calma, sosiego, saludo, felicidad, amistad, prosperidad, retribución, comprensión, pago, favor y aprecio. Esa paz que necesitamos con urgencia.

La paz propuesta por Dios en las Sagradas Escrituras que está vinculada a la justicia y a la reconciliación. Sin justicia no puede haber paz y para que allá justicia es necesario que le pongamos fin a la impunidad, a la corrupción que genera resentimientos y por lo tanto odio y provoca enfrentamientos entre las personas.

Jesús es nuestra paz, es la paz que el mundo no entiende porque su paz genera en el corazón humano conversión y una manera de vivir con respeto, tolerancia, amor al prójimo, decencia, honestidad, y valores que nos llevan a una sana convivencia, pero si usted no es creyente, eso no lo exime de ser honesto, ético y respetar los derechos humanos de los demás y más aún cuando desempeña un cargo público y sobre todo si está vinculado a la justicia, a las leyes, a la normativa de nuestro país. Llámense presidente, jueces, legisladores, militares, policías, inspectores de tránsito, del ambiente o de lo que sea. Es un deber de conciencia que clama al cielo.

Todavía estamos a tiempo, no esperemos a que el caos nos sobrepase. Somos muchos los que estamos trabajando por la paz, y estoy segura de que socializando este proyecto de cultura de paz a través de los medios de comunicación, redes sociales y las instituciones gubernamentales, saldremos adelante y construiremos el país, por el cual Duarte luchó hasta dar su vida. Hagámoslo.

 

Hna. Alicia Galíndez

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