¡Libros y público; público y libros!

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“Intentaremos que el público vaya a la feria, y que la feria vaya al público”, estas declaraciones del ministro de cultura Pedro Vergés y Ruth Herrera, directora de la feria del libro 2017, han resonado positivamente en mí. Un proyecto de trabajo que busca que la feria del libro que se realiza en Santo Domingo desde el 20 de abril y hasta el 1 de mayo, sea una experiencia de encuentro reciproco entre los lectores y los libros para que no se quede en un evento literario, cultural, o en una visita al museo en la cual se admira, pero no se toca, ni se compran las obras propuestas en los diversos “estand” que participan en la feria.

Desde siempre los libros han sido compañeros de sueños, de aventuras; amigos inseparables que nos han llevado a viajar por el mundo entero entre príncipes y piratas; han construido nuestro universo mágico, y nos han hecho experimentar las aventuras más apasionantes que puedan existir. Los libros nos han instruido, divertido, entretenido, formado, han sido sabios maestros por tantos años y todavía los seguimos consultando cuando necesitamos de ellos. Sin embargo, de repente se ha producido un “impase”, una ruptura y los hemos dejado de lado, dando prioridad a otros compañeros como la televisión, las computadoras, los juegos electrónicos, los celulares inteligentes con aplicaciones, redes sociales y demás…

La cultura agrupa diversas manifestaciones y no solo las literarias, sin embargo, estamos celebrando una feria del libro, por tal motivo ellos son los protagonistas, y necesariamente no solo impresos, pueden ser electrónicos, pero que gran oportunidad tenemos en estos días, para tocarlos, olerlos y ponernos en contacto con sus páginas.
Si de verdad las palabras del ministro y escritor Pedro Vergés, (publicadas en el DiarioLibre 17 abril 2017), se hicieran realidad, y se promoviera en las escuelas, liceos e instituciones educativas, la experiencia de encuentro con los libros, de modo que estos sean accesibles también en precios para la población, seguramente tendríamos dominicanos más cultos, más seguros de sí mismos, con un vocabulario rico y variado, con profesionales competentes en los mejores estándares.

Crecí y me formé leyendo, fui la adolescente y joven que más frecuentaba la biblioteca del pueblo, porque no tenía dinero para comprar libros, pero no fue excusa para conocer y disfrutar de todas las joyas literarias, tanto de los clásicos infantiles como de las grandes obras de nuestros escritores latinoamericanos y caribeños. Los libros empastados e ilustrados con los mapas, los ríos, los océanos, las estrellas, los planetas y las características propias de cada nación y región de nuestro continente. Hasta hoy, no he tenido problemas con ninguna disciplina, porque tanto la historia, como la geografía, las ciencias, la filosofía y las matemáticas, siempre han encontrado acogida en mí, y sobra tiempo para las lecturas favoritas, además de las académicas. Es un reto leer y admirar a los y las escritoras que continúan proporcionando a la población aportes significativos no solo para soñar sino para construir una mejor sociedad, en la que se piensa, se razona y se vive con valores, con ideales, y con metas. Me uno a este proyecto de llevar la feria al público y el público a la feria del libro, para que todos tengamos la oportunidad de adquirir conocimiento, de formar conciencias y producir nuevos conocimientos para compartir con las generaciones presentes y futuras.

Hna. Alicia Galíndez

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