Por la salud de la Patria

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Cuando un cuerpo humano enferma, se aplican los medicamentos que requiere el caso. La negligencia o la mala práctica médica podrían resultar falales para la recuperación del cuerpo enfermo.

Hoy podemos llegar a la siguiente conclusión: el cuerpo social de la Republica Dominicana ha enfermado. ¿Desde cuándo data la enfermedad? Ha estado en el pasado y ahora en el presente.

En el presente la enfermedad se llama: La corrupción rampante e impunidad vergonzosa. Hay que extirpar el cáncer de la corrupción, pues este ha dado señales de haber hecho metástasis y ha invadido los órganos vitales para la subsistencia y salud de la patria.

Con salud precaria, no hay desarrollo sano de la economía. La violencia, los robos son expresiones de un desajusto de la sociedad.  La paz, la justicia y el orden público, no se resuelven con paños tibios sino con voluntad política, con programas a corto, mediano y largo plazo.

Sin la salud de la patria no avanzamos a un desarrollo y economía sostenible. La corrupción sigue invadiendo los poderes e instituciones del Estado dominicano. Hay países como Filipinas, Chile, que ante el  simple rumor de corrupción, el incumbente debe renunciar,  y en algunos casos son destituidos del cargo, para que dé cuenta ante el Ministerio Público.

Entiendo que el país esta secuestrado por que los intereses partidarios están por encima de los intereses de la nación. Un ejemplo vergonzoso es saber que las exoneraciones legislativas le cuestan al pueblo dominicano más 300 millones de pesos cada cuatro años. Y nadie protesta. Los señores legisladores nos hacen pagar más del 60 % en impuestos en el precio de un carro, pero ellos se dan exoneraciones y las venden.

La inseguridad ciudadana, es una realidad que nos afecta a todos. Si no me  roba el ciudadano común, me “macutea” la policía con exigencia. Necesitamos para buena salud del país: políticos con capacidad y vocación de servicio, policía que proteja al ciudadano a cambio de nada, jueces honestos e insobornables, legisladores que representen el sentir de sus ciudadanos, ministros que transformen y hagan crecer el ministerio confiado.

Otro caso que no ayuda a la salud de la patria es el endeudamiento galopante, el cual provocará la enfermedad desastrosa de la devaluación de la moneda.

Aspiramos a un país saludable en todos los aspectos de la vida humana. Demos los pasos necesarios hasta conquistar esa meta. No renunciemos al compromiso. Eliminemos la complicidad, la connivencia, la demagogia, la corrupción, la impunidad, el egoísmo, el afán de lucrarse, el erario público no es un botín personal. Hagamos que el Padre de La Patria, Juan Pablo Duarte, – desde el cielo- se siente orgulloso de sus esfuerzos y sacrificios por una nación libre e independiente.
Felipe de Jesús Colon.
El es, Juez del Tribunal Eclesiástico.

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