Nuestros obispos y la realidad actual de los jóvenes

0

En hora buena ha llegado a nuestras manos el oportuno mensaje de nuestros obispos con motivo de celebrarse el 173 aniversario de nuestra Independencia Nacional.

Nuestros obispos toman como base el espíritu independentista de los padres de la Patria, quienes miraron la realidad dominicana con nuevos ojos, o sea, observaron el panorama social, sin apasionamientos, y se decidieron a formarse, a participar y a organizarse en la sociedad de la Trinitaria. Lo realizado ayer por nuestros jóvenes patriotas, ahora les toca realizarlo a nuestros adolescentes y jóvenes.

El mensaje de este año se titula: “Adolescentes y Jóvenes en la Realidad Dominicana”, contiene veintisiete números, desarrollado en dos apartados, además de la introducción y la conclusión,  y firmados por los miembros de la Conferencia del Episcopado Dominicano.

Cada 27 de febrero, celebramos con herencia alegre, el día de la Independencia Nacional. Recordar a nuestros patriotas, héroes y mártires de la gesta independentista, es no perder la memoria genética grabada en cada corazón dominicano que enarbola en su pecho,  y con orgullo,  la bandera de la dominicanidad.

Aunque celebremos con alborozo esta fecha memorable, aun hay ataduras, descuidos y deficiencias que laceran a nuestros adolescentes y  jóvenes, por lo que se hace necesario combatir con tenacidad, arrojo y valentía  los males que les afectan. Esta lectura serena a la realidad actual, es ciertamente iluminadora.

Los jóvenes para su sano desarrollo necesitan tres espacios, los cuales  son  insustituibles: el primero  es, el de un hogar donde el adolescente y el joven encuentren unos padres positivos. Exhortan los obispos a que los padres sean modelo positivo, escuchando con paciencia a sus hijos, a comprenderlos y valorarlos, a apoyar sus iniciativas y actividades académicas, deportivas, espirituales y artísticas. Ser los primeros educadores sexuales, y así se evita que una vida sexual a temprana edad.

El segundo espacio es,  el que  ofrece la Iglesia Católica y otras Comunidades Cristianas. Hace bien  que se integren  a los grupos juveniles, a la catequesis, la liturgia, coros, grupos de danzas y de teatro; todo esto supone unos padres o tutores identificados con Jesucristo.

La fe entra por los sentidos. Es hermoso ver a padres orando a Dios junto a sus hijos.  La vida no se reduce en lograr éxitos académicos y económicos, mientras el corazón está vacío de la presencia de Dios.

El tercer espacio lo debe facilitar el Estado. El crecimiento económico debe traducirse en beneficio social. Ahora bien, si la pobreza aun azota severamente  a más del 40% de las familias dominicanas, se debe a una mala distribución de los bienes,  y una corrupción que no conoce hermandad ni amistad, sino complicidad, impunidad y enemistad. Nuestros pastores, guardan la esperanza de que nuestros políticos sirvan al pueblo y que jamás caigan en la tentación de lucrarse de los bienes comunes de la nación. El buscar beneficios propios es corrupción, y ésta crea una cultura del más vivo y del sálvense quien pueda y como se pueda. La impunidad crea una cultura de corrupción insoportable. La creciente desigualdad y escasas oportunidades para estudiar y progresaren la vida, es la consecuencia de la corrupción. Es vergonzoso y penoso  que el que se lucra de las arcas del Estado, no recibe ninguna condena judicial.

¿Podrá un Estado sin recursos suficiente invertir en nuestra juventud? ¿Dónde esta el dinero que hemos generado a fuerza de sudor y  trabajo? ¿Cuándo se detendrá el festival alegre de préstamos a la banca nacional e internacional? Si las alcaldías están para el desarrollo de los pueblos, por consiguiente de nuestros jóvenes, ¿Por qué se ha permitido que los ayuntamientos distorsionen el objetivo para el que fueron creados?  ¿Cómo justifican los recursos que reciben de nuestros impuestos?

Al final los mitrados, piden la bendición sobre los niños, adolescentes y jóvenes a María, Madre y Protectora del pueblo Dominicano. Y que esa bendición caiga también sobre los padres, maestros, sociedad y aquellos que han sido elegidos para gobernar con equidad, honestidad y justicia.

Felipe de Js. Colón

Share.

About Author

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: