Mons. Aguer cumple sus bodas de plata como obispo

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Con una Misa de acción de gracias que presidió en la catedral platense, y una posterior cena en el camping del Sindicato de Obras Sanitarias, de Villa Catella, Ensenada, el arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, celebró sus 25 años de ministerio episcopal.

(AICA) Acompañaron y concelebraron con el prelado, además del arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Mario Aurelio Poli y el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, los siguientes obispos:

Monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Veracruz y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina; monseñor Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús, quien fue ordenado obispo junto con monseñor Aguer el 4 de abril de 1992; monseñor Carlos Humberto Malfa, obispo de Chascomús y secretario general de la Conferencia Episcopal Argentina; monseñor Antonio Marino, obispo de Mar del Plata; monseñor Eduardo María Taussig, obispo de San Rafael; monseñor Daniel Edgardo Torrado Mosconi, obispo de Nueve de Julio; monseñor Nicolás Baisi, obispo auxiliar de La Plata; monseñor Alberto Germán Bochatey OSA, obispo auxiliar de La Plata.

También concelebraron otros obispos de diversas diócesis del conurbano bonaerense y un centenar de sacerdotes del clero secular y religioso de La Plata y de la arquidiócesis de Buenos Aires.

Monseñor Aguer en su homilía hizo referencia a todas las veces que la constitución Lumen Gentium, del Concilio Vaticano II, define a los obispos como «sucesores de los Apóstoles». Y cómo esa expresión le ha producido, en diversas ocasiones, asombro, conmoción y hasta lágrimas, por la responsabilidad que conlleva.

Agradeció al papa Francisco por la conceptuosa nota que le envió con motivo del aniversario y tuvo, también, palabras de gratitud para el recordado arzobispo de Buenos Aires, cardenal Antonio Quarracino, que lo ordenó obispo y a quien definió como su «padre en el episcopado». Agradeció también a obispos auxiliares, monseñor Baisi y monseñor Bochatey, y a los sacerdotes, consagrados y laicos platenses que «tantas veces dieron y dan muestras de su generosidad y celo apostólico».

Dijo también que hoy los obispos «nos pronunciamos sobre todos los temas económicos, políticos, sociales; la violencia, los desencuentros y tantos otros asuntos, como tierra, techo, trabajo y el medio ambiente. Debemos preguntarnos, de cualquier modo, si anunciamos bastante a Jesucristo, sabiendo que nunca será bastante lo que hagamos en ese sentido».

Reconocimiento de funcionarios y fuerzas vivas

La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, licenciada María Eugenia Vidal, le hizo llegar a monseñor Aguer una cálida carta de reconocimiento. En la Eucaristía estuvo presente el presidente de la Cámara de Senadores de la provincia, doctor Daniel Marcelo Salvador.

Participaron, también, el Secretario de Culto de la Nación, doctor Santiago de Estrada; el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, doctor Eduardo Julio Pettigiani; el intendente de La Plata, abogado Julio Garro, y los intendentes de los distintos partidos que integran la arquidiócesis, entre otros funcionarios.

Estuvieron, asimismo, representantes de instituciones académicas; de universidades nacionales y privadas; y de distintos ámbitos de la cultura. Se hicieron presente, además, miembros de diversas asociaciones empresarias y gremiales.

La posterior cena en las instalaciones del Sindicato de Obras Sanitarias tuvo, también, momentos muy emotivos. Uno de ellos, con la proyección de un video con saludos de alumnos de las escuelas rurales de Baradero, que lleva adelante el arzobispado de La Plata, a través de la Fundación Figueroa Salas. Otra sorpresa para monseñor Aguer fue el anuncio de un libro de homenaje, »De Pastores y de Ovejas«, como regalo de la arquidiócesis, que aparecerá en los próximos días editado por la Universidad Católica de La Plata, y la Editorial Guadalupe. La obra recoge las principales homilías del prelado sobre la vocación sacerdotal, y la formación para el sacerdocio.

Biografía de Mons. Aguer

Nació en la ciudad de Buenos Aires el 24 de mayo de 1943. Su parroquia de origen es Santa María Goretti, del barrio porteño de Mataderos. Fue ordenado sacerdote por el entonces arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu, el 25 de noviembre de 1972. Ofició su primera misa en la parroquia San Isidro Labrador, del barrio porteño de Saavedra. Iba a predicar en esa celebración el entonces obispo de Mar del Plata, monseñor Eduardo Pironio, pero al no poder hacerlo por circunstancias de último momento, lo hizo el presbítero Gustavo Podestá. Entre 1972 y 1976 fue vicario parroquial en la Inmaculada Concepción, de Belgrano, y en 1976 y 1977 en San Pedro González Telmo.

Fue profesor de Teología Moral de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires entre 1979 y 1992. También enseñó Teología Moral en las abadías Santa Escolástica y San Benito.

En 1978 se trtasladó a la diócesis de San Miguel, que acababa de ser erigida, convocado por su primer obispo, monseñor Horacio Alberto Bózzoli. Allí fue director diocesano de Vocaciones, asesor de los profesionales de Acción Católica y capellán de la Casa Madre de las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José. En 1980 organizó el Seminario Diocesano, y fue su primer rector. Fue, también, desde ese año, capellán del colegio Don Jaime, de Bella Vista. El 18 de febrero de 1989 San Juan Pablo II lo nombró Prelado de Honor de Su Santidad.

Elegido por San Juan Pablo II obispo titular de Lamdia y auxiliar de Buenos Aires, el 26 de febrero de 1992, recibió la ordenación episcopal el 4 de abril de 1992 de manos de cardenal Antonio Quarracino. Fueron sus coconsagrantes el entonces arzobispo de Tucumán, monseñor Horacio Alberto Bózzoli, y el entonces obispo de San Miguel, monseñor José Manuel Lorenzo. Promovido a arzobispo coadjutor de La Plata el 26 de junio de 1998, tomó posesión de su cargo el 8 de septiembre de ese año.

Es arzobispo de La Plata por sucesión desde el 12 de junio de 2000. El 29 de junio de ese año, en la solemnidad de San Pedro y San Pablo, San Juan Pablo II le impuso el palio que distingue a los arzobispos metropolitanos.

Fundó nueve parroquias: Nuestra Señora de Luján, de Bavio (14 de agosto de 2001); Santa Rita de Cascia (20 de julio de 2007); Nuestra Señora de la Paz (8 de diciembre de 2007); Santa Ana, de José Hernández (23 de febrero de 2011); Beata Ludovica (25 de febrero de 2011); Santos Mártires Inocentes, de Cambaceres, Ensenada (9 de febrero de 2013); Visitación de la Virgen María, de Gorina (31 de mayo de 2013); Santa Magdalena de Canossa (31 de agosto de 2015); y San Martín de Porres, de Villa Catella, Ensenada, el 3 de noviembre de 2015. Le ha dado notable impulso a las misiones populares en las periferias y a la Pastoral Juvenil y Universitaria.

En la Conferencia Episcopal Argentina fue miembro de la Comisión Permanente y presidió la Comisión Episcopal de Educación Católica. En la Santa Sede ocupó importantes cargos, como consejero de la Pontificia Comisión para América Latina, miembro de la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia y del Consejo Internacional para la Catequesis. El papa Benedicto XVI lo nombró miembro del sínodo de la Nueva Evangelización, que tuvo lugar en Roma en octubre de 2012.

Es Miembro Honorario de la Pontificia Academia Romana de Santo Tomás de Aquino; Gran Prior para la Argentina de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén y Capellán Conventual ad honorem de la Soberana Orden Militar de Malta.

Ha publicado diversos libros sobre fe y cultura; el último de los cuales, «Naturaleza humana y teoría de género», tuvo una notable repercusión nacional e internacional. Posee, además, una vasta experiencia en los medios de comunicación social; con una columna televisiva semanal, en «Claves para un mundo mejor», y la conducción de un programa radial en Radio Provincia de Buenos Aires. Sus artículos de opinión son publicados, periódicamente, por el diario «El Día», de La Plata.

Mensaje del papa Francisco

El Santo Padre Francisco, en una afectuosa carta enviada por sus 25 años de episcopado, felicita a monseñor Aguer por el trabajo realizado, e incluye un dato íntimamente personal: »Nos es muy grato recordar que trabajamos juntos en aquel tiempo ejerciendo el ministerio episcopal en la misma comunidad eclesial, para anunciar a los fieles de Buenos Aires las verdades de la salvación.

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