La Reforma Protestante: su impacto 500 años después

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El pasado 18 de octubre, la Embajada de Alemania, el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña conmemoraron los 500 años de la Reforma Protestante, cuyo nacimiento se sitúa el 31 de octubre de 1517, cuando el monje Martín Lutero clavó en la iglesia del castillo de Wittenburg, Alemania, sus 95 tesis cuestionando la conducta de la Iglesia católica de la época.
Se trató de una jornada académica y ecuménica, en la que participaron, también, la Embajada de Suiza, universidades católicas (la PUCMM, la Católica Santo Domingo -UCSD-) y protestantes (la Nacional Evangélica -UNEV-, la Adventista Dominicana -UNAD-), el Instituto Superior Pedro Francisco Bonó, la Academia Dominicana de la Historia, las bibliotecas Antillense Salesiana y la del Pontificio Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino, así como la Librería Cuesta.
Comparto con nuestros lectores fragmentos de las palabras que leí en la ocasión:
“Bienvenidos en esta mañana al acto de conmemoración del Quinto Centenario del nacimiento de un gran acontecimiento de la historia universal: el surgimiento de la Reforma Protestante.
Para BNPHU, entidad que tiene especialmente la misión de atesorar y difundir la producción intelectual registrada de la nación dominicana, es un honor servir de escenario para esta celebración, en la que se estará reflexionando acerca de los aspectos más relevantes de este fenómeno histórico.
Miles de obras referidas al acontecimiento y a la persona de su propulsor, Martín Lutero, han sido editadas durante estos últimos 500 años, y las bibliotecas son las receptoras naturales de esos recursos de información, sin duda herramienta fundamental de estudiosos e investigadores.
Además de cumplir con su rol de custodia del patrimonio bibliográfico de nuestra nación, la BNPHU se constituye en ente promotor de diálogo y debate de los grandes temas humanos, tanto nacionales como de otras latitudes.
No quedó un lugar en el planeta donde no tuvieran, de una u otra manera, su influjo las nuevas ideas. La isla de Santo Domingo, a principios del siglo XVII, fue escenario de las acciones de la monarquía que encabezaba Felipe III, de despoblar sus zonas norte y oeste, como resultado, entre otras causas, por la introducción de Biblias luteranas en el territorio, en el marco del intenso contrabando realizado en esas zonas, desde que España descuidó la vigilancia de sus costas.
Y es precisamente la Biblia una obra clave en el desarrollo de la cultura universal, en especial para la Alemania del siglo XVI: es de orden recordar que tras la persecución de que fue objeto Lutero, y siendo protegido por Federico III, El Sabio, tradujo al alemán, en tiempo récord, el Nuevo Testamento, hecho éste que fue muy oportuno para las diversas comunidades lingüísticas y se acercó a las grandes poblaciones un texto fundamental, que se ha constituido a lo largo de su historia, en fuente de vida cargado de enseñanzas, orientaciones ético-morales, además de ser un patrimonio estético de la Humanidad.
Un elemento importante que debemos destacar es el papel de la imprenta, el instrumento tecnológico por excelencia de la época, que contribuyó de manera determinante a la expansión de las nuevas ideas; del mismo modo que hoy las tecnologías de la información y la comunicación (Internet y redes sociales) posibilitan el acceso instantáneo e interactivo al conocimiento. Tanto ayer como hoy, la tecnología ha dado paso a nuevas épocas.
Es por ello que en este día, nos sumamos a las numerosas actividades conmemorativas que se han estado realizando en todo el mundo, por estos 500 años, como homenaje a los sabios y valientes personajes que emprendieron este movimiento reformador y transformador, que no solo dejó huellas profundas en Europa, sino también, en todo el mundo.
(En nuestro país, se destacan la que organizó la Universidad Nacional Evangélica, con universidades cristianas de 15 países latinoamericanos, y la que celebrará la PUCMM el próximo 31 de octubre, en Santiago.)
El siglo XVI figura como uno de los períodos más fecundos de la Historia, en descubrimientos, pensamiento e ideas. También se desarrolló la Contrarreforma o Reforma Católica, impulsada por Ignacio de Loyola, cuyos matices se expresaron en el Concilio de Trento: sus decisiones seguirían influyendo siglos después, con el barroco como fenómeno cultural y artístico. La Guerra de los 30 Años (religiosa) terminó con la Paz de Westfalia, que demarcaría las nuevas fronteras, las revoluciones de independencia y los Estados nacionales.”
¡Exitosa celebración y reflexión sobre un hecho y una época trascendentales que todavía hoy , 500 años después, siguen impactando la historia contemporánea!

Núñez Polanco, Diómedes

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