¡El amor nunca pasará…!

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El amor y el bien siempre triunfaran, aunque muchas veces no lo sepamos interpretar y pasen desapercibidos los actos de bondad y las personas generosas, amables y servidoras de la comunidad. El motivo de esto, ya lo sabemos, a los poderosos de este mundo que son más astutos que los hijos de la luz, les conviene crear el caos y fomentar lo que está mal, por eso le dan mucha publicidad, mientras el bien y la bondad se quedan ocultos ante los ojos de los hombres, más no frente a Dios.

San Pablo en su primera carta a los Corintios, capítulo 13, escribió el famoso Himno al amor, hace más de dos mil años y aún hoy,  sigue vigente, real y atractivo para la gente. Muchos poetas y artistas famosos como José Luis Perales… y por supuesto, cantantes cristianos, han interpretado con melodías musicales extraordinarias este Himno al Amor.

El texto bíblico dice: “Aunque yo hablara las lenguas de los hombres y de los  ángeles. Si yo no tengo amor, soy como bronce que suena o campana que repica. Aunque tenga el don de profecía, y conozca todos los misterios y toda la ciencia y aunque tenga plenitud de fe para mover montañas, si no tengo amor nada soy.

Aunque reparta todos mis bienes y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor de nada me sirve. El amor es paciente, es amable, el amor no es envidioso, no es jactancioso, no se engríe, es decoroso, no busca su interés, no se irrita, no toma en cuenta el mal, no se alegra de la injusticia, solo goza en la verdad. Todo lo perdona. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. El amor nunca pasará”. 1Cor 13, 1-8.
Sencillamente motivador y con una fuerza que conmueve las entrañas y las voluntades para amar y servir al pobre, al débil, al que sufre, al indefenso, al inocente.
Es el mismo amor el que hace que una madre se consagre a sus hijos, que un esposo sea fiel a su esposa y a la familia en el hogar, motiva a un joven a responder y entregar la vida al servicio de la vocación. Es el amor, el que mueve a tantos misioneros a ir por el mundo sembrando la Palabra de Dios, y haciendo el bien a la humanidad.

El amor es la fuerza transformadora, que renueva toda la vida, que convierte el corazón y cambia las estructuras de opresión, si no hay amor, no hay manera de ser mejores seres humanos. Pero ya lo dice el apóstol Pablo: El amor es paciente y servicial, no tiene envidia ni busca el propio interés, por eso es tan difícil de encontrar, es necesario ir más  a lo profundo, más allá de lo inmediato, mirar a lo alto, pedir la gracia al todo poderoso, y lanzarse sin miedo, levantando la voz con autenticidad para denunciar lo que está mal, la impunidad, la corrupción, la injusticia, el aborto, porque el amor solo goza en la verdad.

El amor nunca pasará, siempre habrá personas que amen y luchen por él, e incluso estarán dispuestas a entregar su vida, porque el amor todo lo espera.

Hna. Alicia Galíndez

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