Aferrado al poder

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Cada vez que el pueblo, mediante el voto, nos privilegia en un puesto de alta responsabilidad, tenemos la magnífica  oportunidad de servir. Hemos de saber que, el hecho de que se nos tomara en cuenta, no nos da el derecho a pretender perpetuarnos en el cargo. Los relevos siempre hacen bien al individuo y al pueblo.

¿Y por qué continúa tan arraigado en algunas culturas, personas y pueblos, el apego al poder? usted, amable lector saque su propia respuesta. Y quien suscribe, añade algo más,  el afán desmedido de poder. Algo extraño- casi rayando en la anormalidad- se instaló en la mente del que quiere perpetuarse en el poder.  Es insólito, el deseo de aferrarse al poder, y luego perder la libertad.

Un dirigente común sabe que tiene que cumplir una misión por un tiempo determinado. Y, cumplida su misión, se va a su casa.

Como pueblo dominicano, estamos en el deber de crear conciencia ciudadana. Frenemos ahora a cualquier persona que después de haber prestado un servicio a la nación, dé señales de querer continuar más allá de lo mandado.

No pasemos por alto, cuando una individuo que ostenta un cargo y quiere seguir “montado en el palo”.  Las características más comunes del que se ha propuesto continuar mandando son: se cree un mesías, el imprescindible, fomenta el clientelismo político,  no es un dar desinteresado. Miente y manipula, finge sensibilidad, usa a las personas para construir el propio poder, no toma al ciudadano como persona con derechos, sino como cosa.

Apuntaba Voltaire, que la pasión de dominar es más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano.

No olvidemos, que el poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente.

La convulsiones sociales, es un reflejo de un descontento generalizado, de que quien está gobernando no lo esta haciendo bien, no trabaja para el pueblo, sino para sí mismo y para su grupo.

Nuestros obispos en su Carta Pastoral,  de enero del año en curso, nos han expresado, que hemos de confrontar la estructura de pecado, que incluyen: “violencia social e intrafamiliar, los feminicidios, los abusos a menores, el tráfico de seres humanos, drogas y armas, la corrupción e impunidad, la manipulación de la administración de la justicia, la equidad en la distribución de los bienes…” (# 37).

Felipe de Js. Colón
El autor es, Juez del Tribunal Eclesiástico

Felipe de Js. Colón

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